Tu empresa probablemente no necesita otro sistema.

Necesita que los que ya tiene comiencen a trabajar juntos.

Si llegaste aquí, probablemente estás buscando integrar sistemas que hoy no se comunican entre sí.

Y seguramente ya visitaste varias empresas.

La mayoría promete más o menos lo mismo.

Nosotros también podríamos hacerlo.

Pero creemos que una buena integración no comienza conectando sistemas.

Comienza entendiendo cómo debería fluir la información dentro de tu empresa.

No integramos sistemas porque sí.
Integramos la información que tu negocio necesita para operar mejor.

¿Te suena familiar?

  • La misma información debe ingresarse en dos o más sistemas.
  • Tus colaboradores copian y pegan datos entre distintas plataformas.
  • Los sistemas no se comunican entre sí y gran parte del trabajo sigue siendo manual.
  • La información llega tarde, incompleta o con errores.
  • Tus equipos pierden tiempo buscando información en distintos sistemas.
  • Sabes que algo debe cambiar, pero no tienes claro cuál es la mejor forma de integrar tus sistemas.

Si respondiste "sí" a más de una de estas situaciones, probablemente no necesitas desarrollar una nueva integración.

Necesitas entender cómo debería fluir la información dentro de tu empresa.

Porque el objetivo no es conectar sistemas.

Es lograr que la información fluya automáticamente donde el negocio la necesita.

A veces eso significa
integrar sistemas.
Otras veces
automatizar procesos.
También
sincronizar información.
O simplemente
rediseñar el proceso.

Una integración solo genera valor cuando mejora la forma en que las personas trabajan.

Una buena integración no comienza conectando sistemas.
Comienza entendiendo cómo fluye la información dentro de tu empresa.

Y para entender, realizamos este tipo de preguntas:

  • ¿Qué información debe pasar de un sistema a otro?
  • ¿Dónde se vuelve a ingresar la misma información?
  • ¿Qué sistemas participan hoy en ese proceso?
  • ¿Qué tareas siguen dependiendo de personas para mover información?
  • ¿Qué impacto tendría que esa información fluyera automáticamente?

Después de más de veinte años aprendimos algo:

Conectar dos sistemas puede parecer un problema técnico.

Pero casi nunca lo es solamente.

Detrás de una integración siempre hay personas, procesos y decisiones que dependen de que la información llegue bien.

Por eso una buena integración no se define por cuántos sistemas conecta.

Se define por cuánto simplifica la forma de trabajar.

En todos los casos...

Nuestro trabajo es exactamente el mismo.

Entender primero.

Proponer después.

Y recién cuando tenemos claridad...

Comenzamos a integrar.

Empresas que un día comenzaron
con una conversación.

Coca-Cola Embonor BancoEstado Soprole Colun Porsche Volkswagen Servicios Financieros Chile Gasmar Gasco Compañía Minera Chipana Enaex AquaChile Salmones Austral Masonite Nevados de Chillán Corralco Talcahuano Municipalidad de Concepción Universidad de Concepción Universidad Católica Silva Henríquez Propamat Sakata Coopelan Caleta Bay

Empecemos nuestra conversación.

Si lo que leíste hasta aquí hace sentido para tu empresa...

Conversemos.

  • No para hablar de tecnologías.
  • Ni de herramientas.
  • Ni de cuánto costará un proyecto.

Primero queremos entender cómo fluye hoy la información dentro de tu empresa.

Después veremos cuál es la mejor forma de hacer que la información fluya entre ellos.

Si aún no estás convencido,
te dejamos algunas historias reales.

La misma información aparecía distinta según el sistema.

Una empresa utilizaba distintos sistemas para operar su negocio.

Cada uno necesitaba información de clientes, productos, sucursales y otros datos fundamentales.

El problema era que esa información debía mantenerse en varios lugares al mismo tiempo.

Cada cambio implicaba actualizar distintos sistemas.

Y, tarde o temprano, aparecían diferencias.

Un dato corregido en un sistema seguía desactualizado en otro.

La operación comenzaba a depender de revisar, comparar y volver a ingresar información.

El desafío no era desarrollar un sistema nuevo.

Era lograr que todos trabajaran con la misma información.

Por eso diseñamos una integración que sincronizara automáticamente los datos críticos entre las distintas plataformas.

La información comenzó a mantenerse consistente.

Los procesos dejaron de depender de actualizaciones manuales.

Y cada sistema pasó a trabajar con una única versión de la verdad.

La integración no consistió en conectar sistemas.

Consistió en conseguir que todos trabajaran con la misma información.

Los sistemas ya existían. Lo difícil era que trabajaran juntos.

Una empresa necesitaba que distintas plataformas compartieran información durante su operación diaria.

Cada sistema cumplía correctamente su función.

El problema aparecía entre ellos.

Algunos datos debían copiarse manualmente.

Otros llegaban con retraso.

Y, en algunos casos, la misma información terminaba siendo distinta dependiendo del sistema que se consultara.

Podíamos haber desarrollado una nueva aplicación.

Pero el verdadero desafío era otro.

Conseguir que plataformas desarrolladas por distintos proveedores comenzaran a trabajar como una sola.

Por eso diseñamos una integración que permitiera intercambiar información automáticamente entre ellas, respetando las reglas y responsabilidades de cada una.

Los usuarios siguieron utilizando las mismas herramientas.

Pero dejaron de mover información manualmente entre sistemas.

La tecnología pasó a trabajar en segundo plano.

Y la operación comenzó a fluir de forma mucho más natural.

Cada sistema funcionaba bien.

El problema estaba entre ellos.

El proceso era uno solo. La información también debía serlo.

Una empresa necesitaba controlar un proceso que pasaba por distintas etapas de su operación.

En cada una de ellas se generaba nueva información.

Algunos datos se registraban manualmente.

Otros se actualizaban en sistemas distintos.

Y, a medida que el proceso avanzaba, mantener toda esa información consistente se volvía cada vez más complejo.

El desafío no era desarrollar una nueva plataforma.

Era conseguir que la información acompañara al proceso de principio a fin.

Por eso diseñamos una solución donde cada etapa compartiera la información que la siguiente necesitaba, manteniendo la trazabilidad durante todo el ciclo operativo.

Cada actualización quedaba disponible para el resto del proceso.

Cada equipo trabajaba con la misma información.

Y el negocio dejó de depender de volver a registrar los mismos datos en cada etapa.

La integración no consistió en mover información entre sistemas.

Consistió en conseguir que la información acompañara al negocio durante todo el proceso.

La información estaba disponible. Pero nunca en un solo lugar.

Una empresa coordinaba su operación entre oficinas, personal en terreno y distintos sistemas de gestión.

Cada equipo necesitaba acceder a información para poder continuar con su trabajo.

Pero muchas veces esa información estaba repartida entre distintas plataformas.

Algunas tareas dependían de correos electrónicos.

Otras de planillas.

Y otras de consultar distintos sistemas antes de poder tomar una decisión.

El desafío no era desarrollar una nueva plataforma.

Era conseguir que todos trabajaran sobre la misma información.

Por eso diseñamos una solución que integró los distintos sistemas involucrados en la operación, permitiendo que la información estuviera disponible para cada persona en el momento en que la necesitaba.

La coordinación comenzó a simplificarse.

Las tareas manuales disminuyeron.

Y los equipos dejaron de perder tiempo buscando información en distintos lugares.

La integración no consistió en conectar aplicaciones.

Consistió en conseguir que cada persona tuviera la información correcta, en el momento correcto.

La operación no siempre tenía conexión. La información sí debía seguir avanzando.

Una empresa contaba con equipos distribuidos en distintos lugares, realizando visitas que generaban información crítica para el resto de la operación.

Muchas veces esos lugares no contaban con conexión a internet.

Durante años, la información debía esperar.

Esperar a que terminara la jornada.

Esperar a volver a la oficina.

Esperar a que alguien pudiera ingresarla al sistema.

El desafío no era desarrollar una aplicación móvil.

Era conseguir que la información acompañara el trabajo, incluso cuando no existía conexión.

Por eso diseñamos una solución que permitía capturar la información en terreno y sincronizarla cuando existiera conectividad.

Los equipos siguieron trabajando exactamente donde el negocio los necesitaba.

Y el resto de la organización dejó de depender de procesos manuales para acceder a esa información.

La integración no consistió en sincronizar datos.

Consistió en conseguir que la operación nunca dejara de avanzar.

Todo parte con una conversación.

Lo primero que haremos será escucharte.

Después vendrán las preguntas.

Y, si creemos que integrar tus sistemas es realmente la mejor solución, te lo diremos.

Y si creemos que existe un camino mejor...

También

Porque nuestro trabajo no consiste solamente en conectar sistemas.

Consiste en hacer que trabajen como uno solo.